La Poesía Celestial

poesía

Un renombrado artista, cuyo nombre, irónicamente, no recuerdo, dijo una vez que la poesía es el arte más difícil para un escritor. Más fácil es escribir una novela, en donde se cuenta con cientos de páginas para narrar una historia y transmitir la esencia de lo que se quiere decir. Un poco más difícil es escribir un relato corto, ya que el espacio para expresar una esencia particular se ve más reducido. Y lo más difícil de todo, es la poesía, en donde sólo se tiene como formato unos cuantos versos para transmitir una esencia, un sentimiento, y la totalidad de lo que resuena dentro del artista.

No sé si estoy de acuerdo con esta definición o no. Me parece que escribir una novela tiene sus propias dificultades, que aunque sean diferentes a aquellas relacionadas a escribir poesía, no considero menos complicadas. Pero entiendo a qué se refiere. La Poesía es inspiración pura hecha palabras. Escribir buena poesía, palabras con trasfondo, sustancia, emoción, y forma, es un arte sumamente complicado. Hay muchos más buenos escritores, que buenos poetas. Y es por lo intricado que resulta componer poesía que este arte se ha visto mermado a través de los años. Ya casi nadie escribe poesía. Ni hablar de buena poesía.

apolo

Apolo, el antiguo dios griego del sol, el tiro con arco, y las artes, convocaba a sus nueve musas cada vez que sentía ganas de crear. Eran nueve musas en total, cada una de ellas dedicada a un arte en particular. No considero una coincidencia que Apolo requería no de una, sino de dos musas para inspirarse al crear poesía. Tenemos a Erato, la musa de la poesía amorosa, que lleva una corona de mirto en su cabeza y una lira en sus manos, y también a Calíope, la musa de la poesía épica, quien porta una corona de oro y se expresa con suma elocuencia. Se necesitan de dos musas, no solo de una, para comprender todo lo que la poesía puede ofrecer.

No me jacto de ser una gran poeta. He llenado un número de cuadernos con mis versos aficionados, pero lo mío es la novela. Aún así, gozo de leer y absorber buena poesía. Nada eleva al ala más–salvo la música–que perderse en unos buenos versos inspirados que nutren el alma y ensalzan el corazón. Apolo veneraba la poesía, y con razón. Es una de las pocas formas de arte que nos permiten realmente trascender lo humano para entrar en el reino de lo divino, de lo puramente celestial.

Los susurros invisibles

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Estoy segura de que anoche me enfrenté a alguna clase de espíritu, de esos que caminan sobre el techo de tu casa, buscando un lugar donde entrar para atormentarte.

Todo comenzó cuando me desperté a la una de la mañana y no me pude volver a dormir. Me llené de rencores extraños que había acumulado durante el día, y mi mente no los dejaba ir. Es más, los incrementaba y los desnudaba de toda razón. No podía conciliar el sueño, pero tampoco estaba totalmente en vela. Estaba en ese extraño mundo de por medio, en donde no estás ni despierto ni dormido, y los sueños se mezclan con los pensamientos para construir una extraña y oscura realidad.

En ese estado aluciné muchas cosas, entre ellas que había cambiado mi alarma para más tarde, para poder dormir más y no levantarme temprano a escribir, como es mi rutina usualmente. El espíritu no quería que me despertara temprano, seguramente. Dicen que el diablo habita en la cama.

Luego, sucedieron cosas peores. Comenzaron las pesadillas. El rencor que había nutrido en esas horas de la madrugada se transformó en algo verdaderamente demoníaco. Soné que estaba humillando a una persona por una rabia inmensa que traía encima contra ella. Le pegaba, le insultada, no la dejaba hablar ni defenderse. Hasta que la persona se fue. Por fin se escapó de mis garras.

A las 5:30am sonó mi alarma, a la misma hora de todos los días. Desperté de ese sueño horrible, y en ese momento creí escuchar unos pasos sobre el techo de mi casa. El día amaneció triste, nublado, y yo con el corazón pesado después de haber pasado una noche cargada junto a las tempestades nocturnas. El rencor que tenía encima no lo quiero volver a sentir jamás. Era algo tan venenoso, tan serpentil.

Nuestra perrita tampoco durmió bien, se la pasaba despertándonos a cada hora, casi desesperada. Cuando amaneció, se calmó. Y yo también. Me desperté, practiqué mi meditación vespertina, y me puse a escribir. Como lo hago todas las mañanas. Y aquí estoy.

Que si realmente fue un espíritu, o simplemente una mala noche, no lo sé. El día sigue nublado, y yo me siento pesada, cansada, exhausta después de haber soportado tanta rabia y tanto rencor.

Ojalá llueva más tarde, y que el agua se lleve todos esos malos sentimientos y pensamientos, y que limpie nuestro hogar de cualquier intruso invisible que busqué divertirse en sus horas de vigilia con nuestras psiquis susceptibles.

Prenderé un incienso, solo por si acaso. De algo debe servir.

Full Moon in Pisces

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On September 6th the full moon will be in the sign of Pisces. I’m a believer that the signs can sway human behavior, but not define it. I also find it quite magical to follow the phases of the moon and see what sign they are at in their new and full phases.

The new moon is usually representative of the lunar energy when it is just beginning, and the full moon is representative of the lunar energy at its peak. So the full moon is a perfect time to set intentions and connect with these cosmic energies that are greater than ourselves. New moons, on the other hand, are ideal for letting go of everything that no longer serves you, to be washed away by the night.

Pisces is a water sign. It’s the sign of communication, compassion, and gentleness. As such, this full moon could be a chance for us to reconnect with the softer side of ourselves that we have perhaps been neglecting.

I always like doing little rituals during the new and full moon, it makes those nights more special. An example of a ritual could be something so simple as lighting a candle, giving thanks to God or the universe for all the blessings in your life, and saying a small prayer of reverence to pour out some positive energy into the world.

You can also take advantage of the full moon to set some intentions and goals for your life, such as being kinder and more patient, or anything else that you would like to see accomplished or manifested. Whatever you decide to do, may it be a magical night.

Happy Full Moon everybody ❤

Namasté

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The Anachronism of Reading

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I learned a new word today: “Anachronism”. It means old-fashioned. I learned it from a book I just finished reading that moved me in mysterious ways, not least because I could identify with many–if not all–of the characters. But there was one specific character that I could identify with the most. She was described as “Anachronistic” within the narrative becuase she was always carrying a book with her and reading in her free time.

And that made me think… has reading really fallen out of style? The art of thinking certainly isn’t much in vogue anymore. In the time when humanity did not have the comfortable option of recurring to endless forms of immediate entertainment (twitter, facebook, instagram, netflix, the internet in its entirety…) people used to talk to each other more. They used to share their thoughts with each other (face to face and not through a mechanical apparatus), and refine their points of view through actual speech.

Conversation was both eloquent and elegant, because people used their minds as they spoke. I believe that becasue of this, the minds of people in the past had much more space and were far less busy than the minds of people today. That was the beauty of it.

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In those times, reading was also in vogue. And since people could think more freely, without the burden of the constant buzzing and noise of the modern world, people could also write more clearly and more elaborately than they can today. At least that is my theory. I am nostalgic by nature, however, and do look at the past as a sort of golden epoch, better than the times of today, which is a sort of illusion in itself.

But looking at it objectively, the majority of the books from the past were far more complicated than the books written today. The language was richer, the thinking more elaborate. Today people seek to be shocked and immersed rather than challenged by the words they read. So many things are competing for our attention, after all. Books have to compete with film (a worthy art form) and television shows, and compared to the immediacy and the visual immersion that these mediums offer, books grown more and more old-fashioned.

I do not see people walking the streets with books under their arms, as they did in the past. I sometimes sit down to read alone at the park, or at a restaurant (having no qualms about eating alone) and people stare at me. Granted, I live in Panama, a country not necessarily known for its wide readership. But I cannot help but think that books, overall, have fallen out of style. They are no longer a part of our wardrobe, like our purses or our briefcases are, even though they make for interesting accesories. There are of course exceptions, like those people who read on the metro (bless their hearts).

I, for one, cannot imagine my life without the pleasure of a good book under my arm. Anachronistic or not, I will continue walking the city with a book under my arm (or tucked away safely in my purse), waiting for the day when it will come into style again.

La feminidad y sus misterios… #escritora

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Últimamente me ha invadido una necesidad casi asfixiante de acercarme más a mi lado femenino. Siento el deseo de acercarme más y más al misterio de lo que es ser mujer. No es que no me considere femenina, pero si soy honesta conmigo misma, la mayoría de mi vida he estado más volcada al lado yang o activo de las cosas, y menos al lado yin, o receptivo.

Tengo 26 años, y mi vida ha sido una constante mezcla de emprendimientos y competencia. Primero durante mis años formativos. Tuve una crianza dura, exigente. Mi madre demandaba lo mejor de mi en las clases escolares, y durante toda la primaria obtuve las mejores notas. Me exigía a mi misma a aprender más rápido y a afilar mi intelecto.

En mis ratos a solas me gustaba pintar, fantasear, jugar. Recuerdo que sí fui una niña bastante femenina por naturaleza, que le gustaba bailar al ballet y que tenía un carácter dulce y sensible. Pero esa naturaleza fue transformada en otra cosa por mi entorno, que sin ahondar mucho en el tema, me obligaba a defenderme a mi misma de constantes ataques y críticas, tanto en el colegio como en el hogar.

Como resultado, me volví distante, un poco tosca, cínica incluso para una niña, pensando que esa era la manera en que los fuertes sobrevivían en este mundo. Poco a poco mi carácter se fue moldeando a mis circunstancias, y dejé ese lado de mi personalidad dulce y tierno detrás.

Durante la escuela secundaria me adapté a esta nueva personalidad. Era una chiquilla bastante energética, y empecé a jugar deportes para descargar mi energía. Resulta ser que era bastante atlética, por lo que los deportes empezaron a ocupar un lugar primordial en mi rutina. Crecí en un ambiente que me permitía expresarme a mi misma, y esto tenía sus lados buenos como sus lados malos.

Mis padres dejaban que leyera lo que quisiera, lo que agradezco, y también que me vistiera como quisiera, lo que resiento, ya que me hubiera gustado tener una especie de guía en esos años donde las niñas empiezan a aprender como cuidar de su belleza y vestirse como damitas. Es algo que he tenido que aprender yo sola de adulta, y no sin un par de tropiezos.

En fin, en ese entonces muchas veces me vestía como niño, con pantalones y camisas holgadas y una gorra. Patinaba, veía South Park, en otras palabras, era una auténtica tomboy. Luego entré a mis años adolescentes y las cosas cambiaron un poco. Descubrí la música rock, la psicodelia, el arte abstracto, y me fui por esa onda. Llegado mis años universitarios, todavía me encontraba indefinida.

Seguí en esta confusión por varios años más. Esta mezcla de atributos me fueron formando, pero no terminaba de digerirlo todo, ni de entenderme a mi misma. No fue sino hasta mis 25 años que me di cuenta de quien quería ser realmente. Quería prestarle más atención a esa niña dentro mío que tuvo que olvidarse de su carácter dulce y sus sensibilidades naturales, la niña que le gustaba fantasear, y que pensaba mucho en Dios, en los ángeles, en lo divino y en todo lo que era superior con una especie de reverencia. Esa niña, tan amorosa, merece salir al mundo nuevamente, pero ahora convertida en mujer.

Pasé por unos años difíciles en mi formación. Afilé mi intelecto (y mi lengua), me sé defender y competir (aún cuando no hay necesidad), fui expuesta a diferentes corrientes artísticas que me marcaron y ampliaron mi mente. Y por un lado, lo agradezco. Me siento una persona capaz. Todos esos años moldearon quien soy y me convirtieron en una persona de pensamientos y sentimientos auténticos, y con una percepción original.

Pero ahora quiero volver a mis raíces. Quiero conocer nuevamente mi lado sutil. Mi lado gentil, el que sabe nutrirse tanto a sí mismo como a los demás. El lado de mi personalidad que busca la armonía, en vez de siempre ganar la discusión. El lado que sabe apreciar la belleza y busca practicarla todos los días en su sentir, pensar, actuar y vestir. El lado que no busca competir, que no busca herir primero para no ser herido después, que sabe apreciar y deleitarse con los simples placeres de la vida, al igual que con el arte más complejo y experimental.

Pienso que el hecho de que ahora voy a ser madre tiene mucho que ver con estos sentimientos. Me estoy acercando más a los misterios lunares, teniendo esencia de luna corriendo por mis venas en estos momentos de gestación.

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Por un lado, este deseo de volver a conectar con mi feminidad natural es realmente frustrante. Veo mi armario, por ejemplo, y no me gusta casi nada de la ropa que tengo. Quiero vestirme con trajes y faldas y blusas bonitas y sandalias delicadas (lástima que tengo que esperar a dar a luz para renovarlo, ya que no haría sentido comprar ropa nueva teniendo 7 meses de embarazo).

Pero además de esto, quiero decorar mi casa, sembrar un jardín de flores en mi patio, inclusive sembrar una pequeña huerta. Quiero deleitarme con el arte que realmente considero bello, con música que ensalza al espíritu. Quiero cuidar de mi pequeño cuando nazca, proveerlo de un hogar bello y de mucho amor. Y por supuesto, quiero escribir. Le quiero dar rienda suelta de una vez por todas a las palabras y pensamientos que tengo rondando en mi mente todos los días.

Muchas de estas actividades tienen más que ver con el lado yin con el que estuve tan desconectada estos años, y es ahora que el deseo de encarnar estos atributos está saliendo a relucir. Son atributos que forman parte de mi verdadera personalidad, aquella que estuve reprimiendo durante años por temor a las críticas y a la dureza del mundo.

Poco a poco iré cambiando tanto mi mundo interior, como iré moldeando el exterior. Sueño con que vida se convierta en una gran poesía, uno de esos relatos que cobran vida durante las noches bajo la luz brillante de las estrellas. Con tiempo, sé que conectaré con la feminidad y sus misterios, y me volveré completa por fin, como la luna llena sobre el mar.

la feminidad

My American / Panamanian Heritage

PANAMA -USA

I was born, raised and currently live in Panama City, Panama. I was born of an american mother and a panamanian father. They decided to have me one year after the USA invasion of Panama and after a democratic system was set up in the country.

Even though our family lived in Panama, my mother would take my brother and I to visit her own family in the States for at least two weeks every year for the first 18 years of our lives. So I can say I was blessed to grow up not only speaking spanish and english fluently at the same time (the english I learned from my mother, the spanish from my father), but that I also grew up being surrounded by two very different cultures at the same time, both of which influenced my personality and world-view.

My mother used to read me stories when I was little, she started with Dr. Seuss and then progressed to children’s books and middle grade, up until the second grade when I started reading alone. I was educated in a bilingual school, and I remember always getting the ‘reading awards’ during literature class because I could read faster than the rest of the kids, because of my mother having taught me from a very young age.

I started reading when I was four or five and writing at the same age. Later on I got interested in painting and music, but reading and writing would always be my favorite activity. Literature was my favorite class. Since my mother read to me in english while I grew up, most of the books that I read for pleasure were also in english. I explored the world of english literature with much pleasure, and also read some books in spanish for fun.

However, right now in this period of my life I am actually reading more books in spanish than in english and I feel like I’m discovering this whole new ltierature and way of writing and type of fiction. Everything sounds more poetic and beautiful in spanish, but it’s harder to write well, it’s harder to craft a coherent story. English is very cut and dry in comparison, but it’s easier to get the meaning across and say a-lot in fewer words.

I will always be grateful for this double heritage. There are more people like me in Panama, especially those people who were born in the Canal Zone while it was still run by the United States (dubbed ‘Zonians’). I’m not a zonian, I lived in the middle of the city right up until I moved to the suburbs with my husband after getting married, but I can identify with the zonians in many ways.

The good thing about being bi-cultural and bilingual is that you feel like you belong to and can also navigate two very different worlds, as well as nurture yourself from the different values of each world. There are things from Panama, like the people’s warmth and the more laid-back aspects of the culture, that I like and cannot find in the States. And there are things from the States, like how people are independent in their life and more rational-thinking, that isn’t necessarily the norm in Panama. So there’s a balance, overall. I’m looking forward to raising my kids with the same mentality.

If you were raised surrounded by different cultures and languages, I would love to hear all about it.

Have a blessed day!

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La Fantasía Natural… #escritores

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La naturaleza siempre me ha cautivado. Desde pequeña, solía perderme en el encanto del bosque, e imaginarme que hablaba con los árboles, o que conectaba con su espíritu de alguna manera. Siempre he tenido inclinaciones místicas. Y la naturaleza representaba para mi una especie de conexión entre este mundo y el que está más allá, el mundo que no se puede percibir con los sentidos.

Solía tomar largas caminatas, con cuaderno y pluma en mano, y me adentraba en los senderos de Cerro Azul de Panamá, uno de los lugares más bellos de nuestro país y al que me arrepiento no poder ir más seguido. En estas caminatas secretas, le pedía al “espíritu del bosque” que me acompañara en mi andar. Sentía como el bosque cobraba vida después de esto, se volvía más real, sentí que estaba rodeada de presencias más sutiles que no podía percibir completamente, pero que sabía que estaban ahí.

Luego encontraba algún lugar, cerca de un riachuelo, o en frente de una gran piedra, quizás, y me sentaba a escribir lo que se me viniera a la cabeza. Muchas veces escribía poesía. Otras veces, hacía pequeños ritos internos, nuevamente invitando a la naturaleza a participar en mi peculiar mundo interior. Regresaba a casa momentos después, llena hasta el tope de mi alma de satisfacción, de paz interior. Eran momentos mágicos.

La naturaleza y el mito siempre han estado, y estarán, relacionados. Los mitos son recuentos de percepciones de la humanidad de épocas pasadas que ya no logramos recordar, interpretaciones de sucesos que ocurrían en tiempos cuando el ser humano estaba más conectado con el mundo natural.

Quizá por eso me gusta tanto la fantasía, aunque ya no tanto la comercial, esa que se vende en las grandes librerías y que se publica sólo para hacer dinero, sino la fantasía de verdad, aquella con esencia, conectada a los misterios del mundo natural y también a aquel otro mundo que no se puede percibir con los sentidos. Fantasía real, y aunque esto suene contradictorio, no lo es. Fantasía esencial. Aquella fantasía rica en mito y anclada en la verdad de la mística de la naturaleza, que también está íntimamente relacionada al alma humana.

Hoy me puse a pensar cuál es mi propósito como escritora. Porque se tiene que tener un propósito, más allá de querer escribir simplemente porque le llena a uno. Tiene que haber una razón más allá de nuestros propios deseos personales. Y no estaba segura… pero ahora, pensando en esto, empiezo a divinar un camino.

Un propósito más allá de mi misma: La creación de fantasía natural. Suena abstracto, pero es un comienzo. Más que un comienzo, siento que empiezo a conectar nuevamente con ese mundo que siempre he sentido, intuitivamente, que está allí, y que he tratado de plasmar en mis relatos fantásticos, en mi poesía, en todo lo que he escrito que he sentido que es de verdad.

La fantasía natural es de verdad. Es aquella que se encuentra en los límites del mundo físico y meta-físico, la mística que rodea la naturaleza, que envuelve el alma humana en su más íntima guarida. Y se puede llegar a alcanzar, por más efímero que sea éste contacto, o por más burda que sea la reflexión a lado de este mundo sutil.

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The List of Temptations and how I fell into the gravest one

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Simone Weil, a french philosopher, mystic, and political activist, penned a list of temptations that she had identified as ever present within herself. She read this list to herself every morning to avoid falling into the traps of the human condition that lie latent inside every one of us.

Here is the list:

  1. Temptation of Idleness (by far the strongest): Never surrender to the flow of time or put off what you have decided to do.
  2. Temptation of the inner life: Deal only with those difficulties which actually confront you and allow yourself those feelings which are actually called upon for effective use or else are required by thought for the sake of inspiration. Cut away ruthlessly everything that is imaginary in your feelings. 
  3. Temptation of self-immolation: Subordinate to external affairs and people everything that is subjective, but never the subject itself — i.e. your judgment. Never promise and never give to another more than you would demand from yourself if you were he.
  4. Temptation to dominate
  5. Temptation of perversity: Never react to an evil in such a way as to augment it.
  6. Refuse to be an accomplice. Don’t lie–don’t keep your eyes shut…

Yesterday I ate some bad carbonara for lunch. And by 3pm I was feeling the effects of it on my digestive system. I was sick and nauseous, and an hour later I threw up. I’m currently seven months pregnant, so add this in to the mix and I was feeling pretty down. After throwing up I started to feel better, but knew I should probably rest up and not work anymore that day.

So I lay down in my bed with a good book and relaxed for the rest of the afternoon and night until I went to sleep. But deep in the back of my head I was also dealing with this nagging feeling… I was blaming myself for resting because I felt I was being undisciplined.

I had decided to skip my afternoon writing session so I could rest and relax and recover from my upset stomach, but all along I was thinking about Simone Weil’s list of temptations and wondering whether or not I was falling into the first one, the temptation of idleness. Was I perhaps using my upset stomach as an excuse to not sit down and write? Was I making an obstacle out of it in order to get out from mentally exerting myself?

I decided that no, I am pregnant and I need to rest. Period. And it was the right decision at the time, because today I woke up feeling fine and could take on all my work and fulfill all the duties I had lined out for me in my schedule.

But I wasn’t exactly delirious or being overly critical of myself yesterday. Because for the longest time, before I got pregnant and regained some order into my life, I used to skirt my duties or put them off. I would evade responsibility. I know I have that demon inside of me… the temptation of idleness. I have lived through it and am aware of it, and I can say that productivity, being busy (business) and creative activity are so much more rewarding for the soul and mind. But if I hadn’t gotten pregnant, I don’t know if I would have cleaned up my act.

Perhaps I’ll go into detail about those dark years of my life sometime in the future, but for now suffice it to say that I am not proud of myself for being idle, and since I was so familiar once with this temptation, I am worried that a misstep will cause me to fall back into it… That’s why I’m being so consciouss of my schedule now and of keeping up with all my obligations to the best of my abilities. I am training myself and re-wiring my brain and the way I do things.

But when I get sick, I have to remind myself that it’s okay to be sick and rest… and that this doesn’t necessarily mean I am backsliding into my old habits. Especially when the next day I am able to wake up refreshed and ready to tackle a full day’s worth of work.

I also especially like how Weil described the second temptation, the temptation of inner life. People get so wrapped up in their own extraneous or made-up feelings, and it really creates a whole lot of internal drama and conflict that aren’t necessary for life. It’s draining. Worrying about what people think of you, or musing about your own failings and insecurities, or worse, day-dreaming about upcoming days of grandeur, all take you away from the present-life and what you must accomplish day to day, which is more real and important than all of those imaginary feelings.

I think this is something that we can all work on. The entire humanity would be better off and way more drama-free if everyone actively tried to focus on feelings that served external life, or esle that served truly inspired, creative thoughts and actions.

Bottom line is I learned to forgive myself for resting, recognizing it was the right choice at the moment, but I am also keeping an eye on myself. I am making sure to meditate each day, because I have found that this does wonders for my balance. I am way less prone to irritation and more patient and overall a kinder, gentler person when I meditate each day. And I am also keeping track of my internal life. The temptations Weil described will always be there, but we can be vigilant of them and of ourselves.

And with a little help and a-lot of patience, we can learn to keep them at bay.

Bumps in the road… Reflections on my #nonfiction #spirituality #book

Punta Franca, Pedasí, Panamá 

So I’m writing a non-fiction book on spirituality that I have decided to self-publish. I just want to write it and get it out in the world and let it reach who it will through karma and destiny. I’m not planning on doing a whole promotion and marketing strategy like I did with my first self-published book (a novel), and neither do I want to pursue traditional publishing because frankly, I don’t think it’s the right approach to this book. I just want to see it grow and set it free, regardless of whether it makes any money or not. Money, when it comes to this book, is the last thing on my mind.

It turns out, however, that setting this book free is harder than I thought it would be. The book is inside me, I know it is. It’s pulsating and gestating and waiting for the proper time to get out… but I’m having trouble with it. I wrote the introduction in one sitting, and that was good. I knew exactly what I wanted to say and how to say it, and knew how to broach the subject almost without thinking about it too much, feeling it come out of me intuitively.

The second chapter… not so much. To be specific, I’ve been sitting on it for the past month and a half, unable to face the screen to get those words out. The chapter is titled On Meditation.

I’ve been a meditator for close to 5 years now. An inconstant one, but a meditator nonetheless. There have been periods in my life where I meditated for two hours every day, not all in one sitting but spaced throughout the day. I’ve had breakthroughs, I’ve had experiences during my meditations. I’ve felt the underlying peace of the higher self during these moments… if only for a second. I’m familiar with the subject.

But the truth is, I haven’t been meditating all that much for the past year or so. And I think this has everything to do with my block when it comes to writing on this subject. I have a-lot of knowledge I could write about, a-lot of theory on meditation and how it works and several different practices that people can apply to their lives. But I want this chapter to be more than that.

I want the chapter not to just be a set of instructions, but a living breathing testament of the power of meditation in my own life, and the power it can have on the lives of every individual. And for that to happen, I need to get into it again, really get into it thoroughly and genuinely.

I’m coming back to it slowly and learning to love meditation again. I’m meditating every morning each day more consistently, and I have even meditated some days during the nights and after lunch. I’m working my way back into the practice… but I still don’t feel ready to write about it. Perhaps I should just sit down and write whatever I think, know and feel about meditation in a stream-of-consciousness exercise (sort of what I’m doing right now). Maybe that’s the way to go, maybe that will help me to unblock this subject. I don’t know.

I had kind of a rough experience with a group of “spiritual” people last year and I’m slowly recovering from it (hint: they weren’t really spiritual, they just liked to talk a-lot about stuff that they were convinced they understood). It made me want to surround myself with people that were the opposite of them, people that didn’t really care a-lot about these subjects and cared more about living, working, socializing, etc. What some would call “normal” people (although nobody is normal. What’s normal, anyways?)

And it helped. It grounded me, and in reality these people had a-lot less issues, and some of them were even more morally and spiritually advanced (though they don’t think about it) than others who are focused on gathering spiritual knowledge every day.

But soon enough I learned that I personally do need direct contact with the spiritual world. I cannot just live to work, even though I love my work. I cannot live to build relationships, even though I am so grateful for the friends and family I have in my life. I need something more. And so now that I have regained my distance from toxicity, and grounded myself through the noble perspective of the earthy, I am slowly returning to my roots.

And the chapter is still there, lingering inside my mind. Waiting. Waiting for my return. And I shall be there. I shall be there soon… The way is open to anyone whose will is sincere.

Narrativa de una escritora frustrada

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Hoy, 20 de agosto y casi en vísperas de la luna nueva, después de una semana de haber aprovechado al máximo la Feria del Libro de Panamá (mi ciudad natal), me encuentro ante una aguda crisis de frustración interna.

Disfruté muchísimo de la feria, pude presenciar la presentación de Espido Freire, una autora española quien es, en muchos sentidos, una inspiración (su último libro, “Llamadme Alejandra”, es un ensueño de melancolía rusa). Me encantó haber podido rodearme de tanta cultura y disfrutar de lo que es, hasta el día de hoy, mi pasión más grande: el arte de la literatura. Pero después de haber bebido de la fuente de la inspiración literaria todos estos días, después de haberme sumergido tan hondo en mi pasión por los libros y renovar mi fe en los cuentos inmortales, he dado la vuelta entera al ciclo y me encuentro, ahora, en el otro extremo.

Debí haberlo esperado. Todo lo que sube, tiene que bajar, como proclama la inviolable ley natural. Ahora estoy abajo, y me encuentro seca por dentro.

¿Qué he aportado yo a este mundo, que considero santo? He escrito un libro de fantasía urbana, sí. Lo he escrito en inglés, mi otra lengua materna. Y quienes lo han leído me han dicho que les agradó mucho y que tengo estilo, que les pareció único, enganchador y oscuro. Como una de las facetas de mi personalidad. Además de esto, estoy ahora trabajando en otra novela de fantasía épica siguiendo las directrices de Hemingway en lo que se refiere a la mecánica y disciplina de escribir, y la estoy pasando genial. Me estoy tomando mi tiempo con el cuento y dejando que se desarrolle así, orgánicamente, sin apurar nada. Tengo planes de escribir un libro en español de realismo mágico seguido a éste, y también un libro sobre mi camino espiritual.

Pero soy inconstante. Tengo grandes ideas, metas sublimes, y sueños personales por realizar, pero en el día a día no escribo, no le dedico tiempo a lo que deseo plasmar. Tengo un plan definido, y poca ejecución. Por un lado no es mi culpa, soy abogada y administradora de un bufete, y esto consume la mayoría de mis horas de vida mundana (y estoy muy agradecida por ello, ya que representa mi fuente de ingresos y por ende, mi libertad). Pero por otro lado, sí es mi culpa. Lo es. Porque en medio de todo lo mundano, que sí es importante, no hago el esfuerzo para conectar con lo que para mí es sagrado, que es más importante aún.

Y así he pasado años de años, perdida en un laberinto de sueños estériles, esperando a que las cosas se den mágicamente, y sin que medie el esfuerzo personal. Es una trampa, y he caído rotundamente. Porque los cuentos inmortales no nacen por arte de magia. La creatividad no sucede sola, necesita de energía y de empuje diario y constante. Se necesita conectar regularmente con la esencia de uno para saber plasmar esta esencia, con todas sus rarezas, sutilezas y genialidades, de una manera que el lector pueda entender. Es una maratón, y el escritor nunca termina de correrla. El artista nunca termina de definir su estilo, ya que hacerlo sería la muerte… en cambio, lo amplía, lo complica o simplifica a su gusto, lo moldea incesantemente a su necesidad.

Es un baile eterno.

Y en este baile que he venido danzando por muchos años ya, he decidido por fin escribir, también, en español. Verán, por mucho tiempo solamente escribía en inglés, ya que crecí con una madre norteamericana que me leía cuentos en inglés desde pequeña, además de que estudié la literatura inglesa durante mis años escolares, dedicándole poco tiempo en comparación a mi otra lengua materna, el español. Pero el español también es parte de mí. Presiento que tengo mucho que expresar por esta vía y también mucho que descubrir de mi misma. Es la lengua del país en el que nací y en el que he decidido vivir, después de todo.

La Feria del Libro, Espido Freire, y la docena de otros libros en español que me he comprado en un afán casi febril por devorar literatura en español, han despertado en mi el deseo de expresarme en esta lengua tan naturalmente poética, y complicada, y difícil de domar.

Así que voy por esto. Seguiré blogueando y escribiendo novelas, decididamente de una manera mucho más constante, pero ahora lo haré tanto en inglés como en español. De esta manera mi horizonte artístico amplía… Se duplica, por decirlo así, en base a una sola decisión.

Nunca he contemplado parar de escribir, hacerlo sería suicidar una parte de mi, la parte más preciada. Pero si deseo a lograr algo en este campo artístico más allá de un tratarlo como un hobby placentero, si deseo acercarme al sueño quimérico de poder plasmar cuentos inmortales (en inglés y en español) debo dedicarle más de mí a este emprendimiento, más sudor y más sangre.

La sequedad interna que siento la llenaré de lluvias torrenciales, similar a las que han caído en Panamá estos últimos días. Haré soplar los vientos de inspiración y beberé de los ríos de mi pasión interna, de esos ríos que nacen en lo profundo de las montañas inamovibles del mundo.

Así lo creo. Y así será.